jueves, 26 de marzo de 2015

Herberto Helder



Se eu quisesse, enlouquecia. 

Empezaba así, era un día de sol, supongo, en Lisboa, un cuento de Passos em volta, la edición era, creo, de Assirio & Alvin. Sí, era domingo y por la mañana (¿o tal vez era sábado?, en cualquier caso, día de folga), comí con deleite dois pastéis de Belém y un café, curto, se faz favor, y luego por la explanada verde, Praça do Imperio, aquel cuento de Herberto Helder, ¡ese arranque!

Esa misma mañana, es probable, alguna exposición temporal en el CCB, la librería, supongo, tal vez otro café; pero, nada de esto tiene por qué ser cierto, de ese día, únicamente, con exactitud, Se eu quisesse, enlouquecia. 


Hoy, en este otro día frío y feo, leo, obituarios, Sin ruido, como su vida, el pasado martes…